jueves, 30 de junio de 2011

En una estación de metro.

Pienso que rezarte a ti
tal vez me salvará el alma.

Julio Cortázar

(Fotografía vía Tokyoform)




Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud.
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles.
Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre.

Óscar Hahn



Todos los días le pido un poco al destino que te bajes en la misma parada que yo. O que se averíe el tren y vengas a pedirme chicles. O que yo me atreva a decirte: llevo imaginando este vagón de metro toda la vida, contigo y conmigo dentro. Y que se apaguen las luces, y que se nos encienda la vida.


Sentimentiras.

12 comentarios:

vera eikon dijo...

Yo tuve muchos sueños en vagones de tren. Hombres o mujeres indistintamente. Soñaba en la distancia, y en la distancia una no entiende de heterosexualidades. Me gustaba observar, descubrir el rostro deseado en los reflejos de las ventanillas, que siempre parecían regirse por parámetros que yo desconocía, por lo que si la circunstancia era propicia me invadía un júbilo puro. Yo era una chica que leía en el tren, y que a veces levantaba los ojos del libro para buscar algo, sin saber qué. Algo que prefería se quedara en ese submundo de túneles y vías...Pero quizás habría sido bonito enamorarse de verdad. Bico

Cometa errante dijo...

acabas de describir el sueño que siempre quise tener y nunca tuve, y la realidad que un par de veces, durante unos segundos, lo que el metro tarda en llegar a la siguiente parada, le tenido la suerte de vivir...

hoy tengo una noche muy literaria, jeje besos!

P. Moore

Laiseca Estévez dijo...

Que hermosura de Óscar Hahn, y que se apaguen las luces y se nos encienda la vida... SUBLIME. Besos Ro.

:Isza: dijo...

Hermosooooooo me ha erizado los pelitos!!! me ha llegado hondo...
espero que el amor no siemore sea una estacion de metro que resplandece unos segundos y se pierde en la noche.... porque sino ya cuelgo los guantes....


Besotes!!

Tambien me encanto lo escribiste debajo y la frase de Cortazar
haaaa.....

emmagunst dijo...

TODO hermoso RO!
Cortázar, Hahn, el amor de segundos y estaciones,y tus palabras finales... luz, sin luz... AMOR

Kramen dijo...

El poema de Oscar lo he vivido tantas veces que el cielo de Madrid se ha quedado sin estrellas... y andan todas enredadas entre las vias y los andenes.

Pero con algo de suerte, aunque sea una misera vez en la vida... tu vagon deseado llegara... y no esperes a los chicles, ni al apagón, ni a nada...

Los viajes comunes duran pocas paradas... cuando algo brille cogelo si merece la pena. Si no... deja que se marche, igual que ocurre en la pesca deportiva.

La historia queda ell@s se van

Sonia dijo...

Lo mejor es que te lances al "llevo imaginando este vagón de metro toda la vida, contigo y conmigo dentro", vale la pena arriesgar. Me ha encantado ;)

Ana Delgado dijo...

ojalá la persona a la que va destinado pudiera leerlo...o ese metro fuera tu casa
Un saludo...

Juan C. dijo...

Creo que es muy recurrente, que es una fantasía que todos hemos tenido la de encontrarnos con el amor de nuestra vida en el metro o en el tren. Yo la tengo cada vez que cojo un vagón.
En cambio en el autobús no pasa...

Precioso poema, tan underground además.
Gracias.
Juan C.

Charcos dijo...

creo que tendré que ir a Madrid aunque sea de visita, mis sueños son entre huertos y solares escombrados.

;)

besicos

Angels Eyr Ktor dijo...

Qué grande Oscar Hahn; no lo conocía. ¿Ves? No puedes cerrar nunca tu blog, es una de mis fuentes primordiales de cultura!
Qué grande tu última frase.
No le pidas al destino, abofeteale, no se vaya a reir de ti.
Un besito.

Tuky dijo...

Que bueno lo de Oscar Hahn, nunca lo había leído. Y que buenos tus renglones que me dieron ternurita.

Besos