El silencio hace poema.
Ella también.
R.
domingo, 2 de septiembre de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
Ene de niebla, de nadie.
Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeunte melancólico, extraño, solitario… ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida?
Noches Blancas, F. Dostoievski.
Fotografía aquí
Cuando la niebla creció
él perdió a Nástenka.
Durante días
meses
y un tiempo sin horas
él odió la niebla.
Odió el fenómeno metereológico,
aquel lugar sin nombre,
vivir para siempre
mirando una sombra,
el hueco vacío
las manos heladas
los pronombres indefinidos,
el reino donde van a parar
los objetos perdidos
de la piel perdida
la espuma
la cresta.
Cuando
la niebla creció
él odió la niebla,
los instantes de felicidad
que no merecen nunca las pérdidas.
Rocío.
miércoles, 27 de junio de 2012
Noexisteuntítulo.
Algún día
habrá algo más que el día.
habrá algo más que el día.
Boris Vian
Estación de autobuses de Gotemburgo, junio de 2012.
Debe existir un nombre para llamar
a la tristeza que aún no conocemos
y que no hace ruido
y ni siquiera nos ha quebrado el corazón.
Algo habrá que nos diga
hasta qué punto no estamos solos
en la cama,
de madrugada,
o que nos advierta del miedo
en las calles
del escalón que no vemos
de la amenaza de tormenta.
Algo debe haber,
sí,
estoy segura,
algo debe existir
entre las lágrimas y el alfabeto.
Rocío.
miércoles, 6 de junio de 2012
Bradicardia.
Porque vas por ahí provocando fallos cardíacos.
Ilustración extraída de aquí
Está científicamente comprobado que cuando te enamoras se produce un descenso del ritmo cardíaco. Se bombea menos sangre, se tienen menos pulsaciones por minuto y hay una especie de laxitud en el organismo.
Dos personas se miran con sus cuatro ojos, sus cuatros manos y sus dos pares de labios. Dos personas llegan y se abrazan, se conocen y se desconocen una y otra vez en cuestión de milisegundos. Dos personas llegan, invaden la tierra e inauguran el mundo que pisan. Dos personas y su número finito de huesos y músculos.
Dos personas y la βραδυκαρδία, en griego, que las advierte de la presencia de un eterno corazón lento.
Rocío.
martes, 29 de mayo de 2012
Nínfulas.
Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año va corrido,
aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro.
Hesíodo
Ilustración: Virginia Mori
En el jardín de las Hespérides
a las ninfas tristes
se les enreda el cabello
en las ramas de los árboles
y quedan colgadas noches enteras
sin que nadie las eche de menos.
*
a las ninfas tristes
les crecen las piernas
demasiado rápido,
les nacen unas piernas larguísimas
como hebras de hilo blanco.
*
las ninfas tristes
se convierten en sal
en polvo
en aire,
se ahogan todos los días
con sus piernas y
sus cabellos
y nadie nunca las echa de menos.
se convierten en sal
en polvo
en aire,
se ahogan todos los días
con sus piernas y
sus cabellos
y nadie nunca las echa de menos.
Rocío
viernes, 25 de mayo de 2012
Verano.
Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.
Octavio Paz
Fotografía: Emily Hunt
Lo que de verdad me jode del verano,
más incluso que el calor pegajoso,
la gente bebiendo horchata o
los hombres en pantalones cortos,
más,
mucho más que eso
lo que de verdad me jode,
y bien,
es esa desnudez de ventanas abiertas,
los ruidos de zonas comunes
y, siendo claros,
esa estúpida manía que tienen
los vecinos de enfrente
de hacer el amor en la siesta.
Rocío.
viernes, 18 de mayo de 2012
Un quíntuple de infinito.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín
invisible.
Antonio Gamoneda
He estado tan ocupada que me había olvidado de ti. De tu cumpleaños. De tu patio encalado lleno de macetas. De tu patio, que era tuyo pero también mío y de Machado. Y de mis pies pequeños correteando de un lado para otro.
Me olvidé de la infancia que yo imaginaba para ti. Te imaginaba creciendo fuerte y larguirucho, rubio, tostado por el sol de una meseta castellana, en un pueblo pequeño donde todos se conocen, donde los ancianos se quitan la boina para saludar a las muchachas jóvenes. Me olvidé de tus juegos de canicas, de tus rodillas manchadas de polvo, de tus pantalones cortos y remendados, de la guerra que te sorprendió joven.
Pero he recordado, de casualidad y tarde, el número cinco que parecía perseguirte. Naciste el 5 de mayo, que también es el mes nº5, fuiste el quinto de siete hermanos y otras coincidencias más que ya no recuerdo. Y cuando me contabas esto, orgulloso, pensando que alguien tejía una bonita casualidad numérica contigo, reías mucho y tus ojos azules parecían las olas del mar. No sabes que convertí el 5 en mi número favorito desde ese mismo momento.
En la tierra, nos pesa demasiado la memoria. Tanto, que no podemos olvidar nunca a nadie del todo. Seguimos echándote de menos, como poco, un quíntuple de infinito.
Rocío.
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viernes, 11 de mayo de 2012
Pronunciar.
Hay cosas que no deberían cambiar, cosas que uno debería poder meter en una de esas vitrinas de cristal y dejarlas allí tranquilas.
J.D.Salinger
Las cosas se deforman siempre bajo
la tiranía de un nombre que,
la mayoría de las veces,
no representa nunca
la totalidad de esa cosa
ni el viaje del sonido a través de tu boca.
Las personas empiezan a hablar mil quinientas lenguas
por minuto con sus treinta y cuatro mil fonemas por segundo:
amapola ver-dad terror c/o/r/a/z/ó/n extremidad [hambre] vivir.
Y se les enlutan las bocas
y se les desprenden las palabras junto con las cosas que se deforman
bajo la tiranía de los nombres que no llegan nunca a expresar nada.
Porque todas las cosas terminan llamándose como tú
y todos los nombres son el tuyo
desordenando el mundo
en mil quinientas lenguas por minuto.
Rocío.
lunes, 7 de mayo de 2012
Informe I.
Mi corazón es una casa roja con escamas de vidrio.
Carlos Marzal
Sentimos comunicarle que algo se ha roto.
Desde la central de su cerebro,
conexión neuronal nº 483,
queríamos informarle del suceso.
Que vaya usted con sumo cuidado a la compra,
que no se mueva demasiado durante la noche,
que no sonría con grandes aspavientos tampoco.
Le rogamos que a la mayor brevedad posible,
transfiera la información necesaria
para arreglar el desaguisado.
Debe mandar un breve estímulo a su órgano central
(no, el corazón no)
y nosotros nos encargaremos de viajar
hacia el lugar del accidente.
Rogamos aplique el protocolo a seguir:
no saltarse ninguno de los anteriores pasos
confiar en la labor realizada desde los núcleos cerebrales
no esperar que la memoria te perdone.
Rocío.
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sábado, 5 de mayo de 2012
No pido nada, solo equivocarnos.
Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.
Paul Éluard
Ilustración de Federico Hurtado
Empezar o terminar
son también lo mismo
pero con diferentes nombres.
Rocío.
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