viernes, 27 de enero de 2012

Abendmüdigkeit o el cansancio crepuscular.

 Café de Montmartre, S. Rusiñol.

"Se van también los viejos cafés donde nos fuimos convirtiendo en escritores, deshojando las flores, malgastando la vida y soñando en la gloria. Porque el café fue siempre el hogar de los que vivimos de alquiler, defendiéndonos de la propiedad en el calor de la tribu: cafés con pianista, merenderos de parque donde se quedaban las manos heladas y era más fácil darse un beso que acabar un verso, cafés de velador de mármol y divanes rojos, tabernas de puerto y de mala vida [...] o los cafés de Viena, donde se volvieron amarillos los periódicos de nuestra juventud, en aquellos días mágicos que convertían las cartas en flores, las hojas en abanicos, y la pena de escribir en una especie de alegría; sin saber por qué, pero sin preguntarse nunca cuánto.”
"El esnobismo de las golondrinas", Mauricio Wiesenthal.


Algún día te contaré que todavía no he ido a ninguno de esos cafés. Que no sé cómo huele el café tostado en un rincón de Viena y tampoco puedo imaginarme el Orient Express atravesando Asia, con Mata-Hari dentro. Que ni siquiera soy vieja todavía. Ni siquiera nada, todavía. Pero que aquí estamos, que siempre hemos estado aquí. Que la gente en los cafés ha estado siempre allí. Que el escritor del abrigo largo que se sienta al fondo, siempre estuvo allí, al fondo. Que tú siempre estás ahí y tú siempre serás ese escritor: fumándolo todo, probándolo todo, viviéndolo todo. Que yo siempre estaré aquí, del otro lado, siempre-siempre-siempre. Aunque tú estés muy entretenido escribiendo y no levantes la cabeza ni siquiera cuando la camarera te sonríe. Aunque no me veas, algún día te diré por qué no puedo oler el café tostado, ni los charcos al salir, ni la música que hace tin-tín en el gramófono, ni el amor, ni la vida.
Algún día te contaré que estoy naciendo todavía.


Rocío.

8 comentarios:

Layla dijo...

fumándolo todo, probándolo todo, viviéndolo todo

vera eikon dijo...

Creo que quise escribir en los cafés desde que leí las cartas a Sartre, en las que Simone solía escribir cosas estilo "Mi querido pequeño ser. El día de ayer me fui bien temprano a trabajar al Café Le Flore..." Lo curioso es que el último día que estuvimos en París, mientras curioseábamos en los puestos que hay en la ribera del Sena, encontramos una foto preciosa de Simone, escribiendo en el mítico café. Y después, antes de regresar al hotel, apurando un último paseo por las calles de la ciudad, nos encontramos de bruces con el café Le Flore, que continuaba tal y como aparecía en la foto. Fue una casualidad hermosa.
Y en realidad, reconozco que la tranquilidad absoluta me intimida a la hora de escribir. Me siento más cómoda en un ambiente en el que necesite aislarme de una realidad exterior, entonces sí, voy y me hago caparazón o baluarte. No sé si a otros les sucede lo mismo.
Es un texto delicioso, Rocío. Y la frase final, muy buena.
Besos

Juan Antonio dijo...

Mira que me gusta leerte. Además, me recuerdas tantas cosas ya casi olvidadas... Esos cafés de Viena, ese viejo París, tantas cosas.

Besos, linda.

concepto-aparte dijo...

cuando te leo me entra una profunda nostalgia, unas ganas de subir a algún tren, de perderme entre alguna multitud o sábanas cansadas y también de los colores, por el vino, por la noche.....
y cuando al leer pasa algo así, sólo levantar la copa y salud...

Ana Barrera dijo...

Hermoso :)

Común dijo...

Hola!!!
Me hacen acordar a los Cafè de buenos Aires, los antiguos, los que casi no quedan.....gracias.

Con gran placer personal y sacrificio económico recorro rutas argentinas sacando fotos, hablando con personas de cada lugar y las voy subiendo al blog, espero que te gusten….¿descubrí que estamos en el mismo concurso??, éxitos!!!!
Buen fin de semana con un abrazo de oso.

Eleanor Smith # dijo...

Ah Rocío, qué hermoso!

Adoro los cafés (sobretodo "Los 36 Billares", un sitio tanguero y antiguo, antiguo de la mítica Avenida de mayo, de aquí de Buenos Aires, del cuál soy habitué)pero también los bares. "La resistencia" es nuestro sitio en San Telmo, lugar de encuentros, charlas e ideas entre mi colega y sobretodo amiga Flowers.
Es tan agradable tener sitios donde reunirse, idear, compartir y tantos etcs más.

Un beso o 2 #

Molly Bloom dijo...

Algún día te contaré que estoy naciendo :)

I loved the image.