sábado, 29 de diciembre de 2012

Cumpleblog

 
 
Llevo toda la tarde sumergido
en ese olor de fiesta y de coraje.
 
Luis Alberto de Cuenca
 
 
 
 
Hoy este blog cumple 4 añitos,
4 haces de luz.
Gracias por vuestros ojos lectores.

jueves, 27 de diciembre de 2012

78 de hace algún tiempo.

 
Y hay amores que duran algo menos que un beso,
y besos que han durado algo más que una vida.


Luis Rosales.





Llegar cuando alguien ya ha nacido,
cuando alguien ya ha vivido lo suficiente
como para hacer hueco a otras personas.


Llegar como quien se despista un rato
y se encuentra,
de repente,
en un lugar agradecido.



Rocío.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Remedia Amoris.


Probablemente de lo que más se haya escrito en la tierra haya sido del amor. Como si existiera una urgencia fatal por contarlo al mundo, por atraparlo, por definirlo.
Todo el mundo sabe de amor y no sabe a la misma vez. Conoce y desconoce.
Pero ni las médulas que ardían para Quevedo, ni el haberlo probado de Lope, ni siquiera ese beso entre Burt Lancaster y Deborah Kerr son suficientes motivos para aprehenderlo. Porque sí, puedes alzar la vista y repasar todo lo repasable: el amor ya estaba allí. A Safo le dolía en el pecho de nostalgia el corazón. Y a mí, más prosaica, me da por callarme, abrazar el silencio, no decir nada, sonreir y saber que no seré capaz jamás de escribir una línea acerca del amor.


Rocío.

domingo, 7 de octubre de 2012

Cualquier tierra muda.




Morir, sí, aquí, donde todo es nieve o silencio.

Leopoldo María Panero
 
 
 
 
 
 
Hay algo de muerte en la felicidad. En cada pequeño instante feliz hay algo de definitivo, de último. De terminar un viaje, de acabar un camino, de encontrar lo que se buscaba. De abrir una puerta, de que entre la luz y nos ciegue, de atravesarla. De decir adiós en cada sonrisa, en cada amor.
 
 
Rocío.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Esperar o buscar.

 
 
Mas yo sigo aquí inmóvil, como en suspenso... Esperando que aparezca un signo en el que poder creer. Y así huyen los días, los meses y los años.
 
Arthur Miller, Después de la caída.
 
 
 
 
Foto tomada de aquí
 
 
 
Para qué nos vamos a engañar, a veces esto es cierto. A veces todo el terror va por dentro y la gente gasta toda su vida esperando algo que ni siquiera sabe si llegará. Como si fuéramos por la vida cargando un aparato, un detector de metales, igual que la gente que va a la playa y quiere encontrar monedas y rastrea toda la arena, nosotros buscamos una señal que nos haga entender nuestra existencia o que justifique el hecho de seguir respirando.
 
Pero a veces tenemos suerte. Y ansiamos algo durante mucho tiempo y un día, de repente, aparece. Dejas de recordar entonces los días, los meses o los años que han podido huir. Y no sabes muy bien si has sido tú el descubridor o el descubierto. Pero eso no importa ahora, ahí está nuestro porqué. El aparato emite pitidos. Ahí está, disfrútalo. Somos los más ricos de la playa: la hemos encontrado.
 
 
Rocío.

domingo, 2 de septiembre de 2012

jueves, 26 de julio de 2012

Ene de niebla, de nadie.



Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeunte melancólico, extraño, solitario… ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida?


Noches Blancas, F. Dostoievski.



Fotografía aquí


Cuando la niebla creció
él perdió a Nástenka.

Durante días
meses
y un tiempo sin horas
él odió la niebla.
Odió el fenómeno metereológico,
aquel lugar sin nombre,
vivir para siempre
mirando una sombra,
el hueco vacío
las manos heladas
los pronombres indefinidos,
el reino donde van a parar
los objetos perdidos
de la piel perdida
la espuma
la cresta.

Cuando
la niebla creció
él odió la niebla,
los instantes de felicidad
que no merecen nunca las pérdidas.


Rocío.

miércoles, 27 de junio de 2012

Noexisteuntítulo.




Algún día
habrá algo más que el día.

Boris Vian

Estación de autobuses de Gotemburgo, junio de 2012.



Debe existir un nombre para llamar
a la tristeza que aún no conocemos
y que no hace ruido
y ni siquiera nos ha quebrado el corazón.

Algo habrá que nos diga
hasta qué punto no estamos solos
en la cama,
de madrugada,
o que nos advierta del miedo
en las calles
del escalón que no vemos
de la amenaza de tormenta.

Algo debe haber,
sí,
estoy segura,
algo debe existir
entre las lágrimas y el alfabeto.


Rocío.

miércoles, 6 de junio de 2012

Bradicardia.



Porque vas por ahí provocando fallos cardíacos.


Ilustración extraída de aquí


Está científicamente comprobado que cuando te enamoras se produce un descenso del ritmo cardíaco. Se bombea menos sangre, se tienen menos pulsaciones por minuto y hay una especie de laxitud en el organismo.

Dos personas se miran con sus cuatro ojos, sus cuatros manos y sus dos pares de labios. Dos personas llegan y se abrazan, se conocen y se desconocen una y otra vez en cuestión de milisegundos. Dos personas llegan, invaden la tierra e inauguran el mundo que pisan. Dos personas y su número finito de huesos y músculos. 

Dos personas y la βραδυκαρδία, en griego, que las advierte de la presencia de un eterno corazón lento.


Rocío.

martes, 29 de mayo de 2012

Nínfulas.

Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año va corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro.

Hesíodo

Ilustración: Virginia Mori



En el jardín de las Hespérides
a las ninfas tristes
se les enreda el cabello
en las ramas de los árboles
y quedan colgadas noches enteras
sin que nadie las eche de menos.
*
a las ninfas tristes
les crecen las piernas
demasiado rápido,
les nacen unas piernas larguísimas
como hebras de hilo blanco.
*
las ninfas tristes
se convierten en sal
en polvo
en aire,
se ahogan todos los días
con sus piernas y
sus cabellos
y nadie nunca las echa de menos.

Rocío