de una ciudad que no es Macondo pero que también anuncia un cielo y otro temblor y otro cuerpo y un inicio.
repartirse.
así suena el mundo
cuando hay amores que vienen haciendo el ruido de toda una estirpe.
¿Por qué eres tan breve?
Hölderlin
Quiero el silencio de después
y todas esas pequeñas palabras
que tras mucho pensarlas
terminan sin ser arrojadas.
Quiero tus sílabas y
tu labio magullando vocales
y quiero la hierba
si decimos hierba
y quiero el cielo
si decimos azul.
Quiero que hagamos un pacto
con la naturaleza de las cosas
-como Lucrecio-
y que seamos átomos
letras
y números
que no nacieron de una explosión
sino de algo más,
de un amor,
quizá,
que un día fue
materia para el viento.
Rocío.
No va sernos difícil
inventar otra ciudad
teniendo ya un nombre
y un enigma
y unas alas.
Pedro Casariego Córdoba
El café que aún no me has preparado y que yo no he dejado encima de la mesa
sin beber
porque a mí no me gusta el café.
La casa que aún no he visitado
las calles que se resisten a ser paseadas
las películas sin ver
las canciones sin oír
toda la literatura secreta
que hay detrás de tus ojos,
la cama que todavía no hemos deshecho:
los besos
abrazos
y el insomnio
de toda tu sangre
golpeando la piel
y la noche.
Todo lo que no existe sino en el deseo doloroso y cálido
de la distancia.
Todo eso que aún no hemos vivido
todo eso que aún no somos
y que ya nos está construyendo.
R.
Sabiendo que jamás me he equivocado en nada, sino en las cosas que yo más quería.
Luis Rosales
Entre el 'lo que no fuimos' y el 'lo que nunca seremos' se encuentran todas las cosas que tanto tememos, si entendemos como temible amar el hecho equivocado.
Todos esos actos de azar y de repetición, todo eso que te reafirma como persona, como eterno buscador de imposibles. Como el que se ha de saciar solo con lo intangible. Todo eso que lees, todo lo que ves o lo que escuchas y que te perfora dentro pero te deja vacío o quizá demasiado lleno porque, créeme, da igual la perspectiva.
Entre lo que no quisiste ser y lo que no llegarás a ser, te corre una vida. Y con suerte, un par de grandes amores.
R.
Los he apresado acaso con demasiada facilidad. He sometido a sus fantasmas a reglas de excepción sin saber que debía reconocerlos a todos en ti. Que siempre desapareces para de nuevo aparecer.
Paul Éluard
Lo peor del silencio
es todo ese rumor de dentro.
Las puertas cerradas,
las bocas mudas,
el blanco y negro,
la garganta llena
de ropa sucia.
Ese ruido insoportable
que hacen todas las casas
que no habitas.
R.