Llevo toda la tarde
leyendo poemas de otros,
magníficos,
de esos que sabes que en tu puta vida
serás capaz de escribir
porque el talento no existe
o no es suficiente
o no alcanza para más.
Llevo toda la tarde,
decía,
pensando en ti y
leyendo los poemas de los demás
para llegar a la genial conclusión
de que has venido aquí a confirmar
lo mala poeta que soy
o lo mucho que te quiero,
eso ya como lo vayas viendo.
Rocío