domingo, 13 de noviembre de 2011

Nowhere man.

Y es que a pesar del amor de los brazos
y de las piernas abiertas la soledad regresa
con sus dudas.

Pablo García Casado





El 29 de agosto de 1966
nuestro grupo favorito

(ese que sonaba antes de
que tu padre y tu madre
culminaran la creación del mundo contigo)

daba un concierto en el
Candlestick Park
de San Francisco.

I wanna be your man o
She's a woman
hacen retumbar las yardas
del estadio.

Un enjambre de piernas y muslos
empiezan a moverse entonces
poseidos por la melodía;
un ruido de sexos y
labios chocando al unísono
nos preceden:
podría ser la música la antesala del amor
si tú quisieras.

pero todo esto a ti te importa
poco o nada.

haciendo honor a la canción
siempre fuiste

un hombre de ninguna parte.


Rocío.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Resurrección, de Manuel Vilas.

A veces por azar una encuentra cosas tan bonitas como esta, que te hacen sonreir tontamente porque la literatura ya se te estaba olvidando. Últimamente con tanta psicología o pedagogía, se me escurren las letras, y los nombres y los datos, y casi ya no sabía quién era Bécquer o quién fue Rimbaud. Menos mal que existe un señor que se llama Manuel Vilas que me recuerda que yo amaba la literatura.




Los pies praguenses donde vivió Frank Kafka, y sus corbatas negras y sus sombreros y sus zapatos. El pelo enjuto de James Joyce, cuya mano quemó Dublín. Los amantes de Luis Cernuda, riéndose a sus espaldas. La esposa de Shakespeare, vieja y adúltera. Los ojos verdes y estrábicos de la enfermera jefe de la clínica en que murió Nietzsche. La mano de mujer que cogió los botines de piqué de Ramón Valle-Inclán y los arrojó por la ventana. La sífilis saltarina que Gustavo Adolfo Bécquer paseó por Madrid. La sífilis idéntica pero paseada por París de Charles Baudelaire. El padrenuestro que reza el fantasma de Rimbaud en una morgue de Marsella y Dios que se hace el sordo. El padrenuestro que reza Jorge Manrique antes de soltar la mano de su padre muerto. La risa de Quevedo mientras evacúa en una esquina de Madrid, en tanto rebota el mundo en su vesícula como una piedra verde. La madre con gota de Flaubert. La autopsia de Larra, su joven cerebelo. La carne de la máscara de Fernando Pessoa. La foto del padre de Dostoievsky en la billetera de Lenin. La cabeza muy grande de Rubén Darío, tan grande como su miedo. Las sopas de ajo que marea todas las noches el Manco de Lepanto con la mano buena mientras se mira con discreción la mano ausente. Los cien kilos secos que Oscar Wilde exhibe por los cafetines de París con orgullo marchito. La mano que aúlla de Pablo Neruda. El cadáver de Cela servido con guarnición de ministros. El gran desfile de la soledad de todos los tiempos, la soledad y sus palabras, la literatura.

 "Literatura" en Resurrección, de Manuel Vilas, 2005.

sábado, 29 de octubre de 2011

Umbilical.


Fotografía de Martina Falchetti.


Las ciudades se han llenado
de humo y niebla.
No puedes ver dos metros más allá
a tu hermano
o a tu padre
o a esa vecina del 5º
a la que te encanta espiar.
Y por eso disparas,
por eso lanzas la piedra,
por eso te salpica tu propia sangre,
por eso te empujan a huir.
Porque las ciudades nos están desahuciando
igual que uno expulsa un veneno,
así,
sangrándolo poco a poco.
Es por eso y sólo por eso
que uno coge sus cosas y se larga,
uno toca y se larga,
uno muere y se larga.
Y uno vuelve,
así,
len-ta-men-te,
al útero materno.


Rocío 

domingo, 23 de octubre de 2011

Somnus, -i.

Tengo la garganta atravesada de cielos
igual que el orador que un día
calla porque sueña con volar.


Rocío

martes, 18 de octubre de 2011

Presagio.

                                                   (Fotografía aquí )

Como los perros ladrando
antes del desastre,
como un escalofrío
o un mal presentimiento,


también hay amores
que avisan
del golpe.


Rocío 

domingo, 16 de octubre de 2011

En hebreo el verbo ser no tiene presente.

No podemos decir
"yo soy, tú eres o ellos son".
No somos, ahora,
sino una estela de lo que un día fuimos
y de lo que algún día seremos.

Mientras, la nada.

La inexactitud,
el vacío,
el silencio.

La no conjugación de la vida.


Rocío

miércoles, 12 de octubre de 2011

Él es el silencio.

" Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palaba. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. "


Clarice Lispector,  Silencio.

domingo, 9 de octubre de 2011

miércoles, 5 de octubre de 2011

Dime cuántos cadáveres más.

Si escribir era aniquilar, matar o exterminar... me pregunto cuántas más hay como yo, a cuántas más dejas desperdigadas en las cunetas, con los labios fríos, la piel amoratada y las cuencas de los ojos vacías de tanto amor.


Rocío

domingo, 2 de octubre de 2011

Stand by.


Me he mirado despacio y no me encuentro.

Vicente Gallego




Hablo de los gestos. Los pequeños gestos cotidianos: el acto de levantarse de la cama, ojos a medio abrir, las marcas de la almohada aún en las mejillas. Ponerse los pantalones, la camiseta, los calcetines, pelear con los zapatos. Trenzarse el pelo frente al espejo, contemplar el reflejo que se muestra voluptuoso ante ti. Y comprobar el reproche del cristal: eso tampoco eres tú.


Rocío