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miércoles, 18 de enero de 2012

Re-cordis (II)

Últimamente todo a mi alrededor es recuerdo y memoria. Dirán que eso es bueno, que como ejercicio cerebral, recordar las cosas es físicamente bueno. Yo no lo sé, pero de un tiempo a esta parte lo único para lo que estoy capacitada es para recordar cosas que ya han pasado. Digo esto porque tengo una semana para elegir el instituto donde quiero realizar las prácticas como profesora de Lengua. Y tengo ante mí (porque no he dejado de mirar este folio en blanco) la solicitud. Decidir qué centro elegirás... es un poco tonto quizá. Las prácticas no representan gran cosa y no te garantizan nada en absoluto. Pero creo que supone un paso, uno bien grande, que es el de dejar atrás tu yo "estudiante" para dar la bienvenida a algo que pronto será tu yo "docente". Y aunque uno no deja nunca de ser estudiante o de aprender al menos, ya entendéis lo que quiero decir con esto. Es como si la madurez estuviera concentrada en este DIN A-4.






Cuando estaba estudiando la carrera vivía en la despreocupación total. Los 4 años de Filología se me antojaban una eternidad y casi que pensaba que antes de verme como profesora, habría un cataclismo, moriría atropellada por un autobús de la empresa Castillo al bajar a la facultad (cosa que tampoco descarto aun) o se me quitarían las ganas de enseñar. Pero resulta que los 4 años pasaron y alguno más también y ya hay que ponerse serios. O intentarlo por lo menos.

Supongo que la vida es un poco así ¿verdad? Que hacerse mayor es un poco esto: darte cuenta un día de que has crecido, que sigues teniendo miedo pero debes cumplimentar un formulario en blanco. Que todo está en blanco y eres tú quien escribe. Que eres tú a quien empujan a elegir.


Rocío