Mostrando entradas con la etiqueta Reptiles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reptiles. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2011

Como los reptiles.

La memoria es un músico que toca de oídas.
Ray Loriga




Algunos animales mudan la piel. Cuando los reptiles la tienen ya muy gastada por el paso del tiempo o por los factores climatológicos, la cambian.

Siempre me pareció una práctica apasionante, si me permiten decirlo; y era lo único que llamaba mi atención en las clases de Biología. Ver cómo las serpientes se iban deshaciendo de esa especie de piel transparente desde la cabeza hasta la cola. Lentamente, no había prisa por desprenderse de aquello que te ha protegido durante tanto tiempo.
Se convierte este proceso en todo un ritual. Para al final ver aparecer una piel limpia, a estrenar, resplandeciente, brillante. Una nueva piel sin arañazos, sin marcas, sin la huella del tiempo. Como volver a nacer, como si la naturaleza te diera una segunda oportunidad de estrenar la vida.
 
Siempre me pregunté si la memoria caería junto a esa piel o era algo que no se podía eliminar. Siempre quise mudar la piel como las serpientes y reaprender mi cuerpo cada cierto tiempo. O quizá lo que siempre quise secretamente fue perder la memoria...borrarlo todo, desprenderme de los recuerdos además de la epidermis.
 
Creo que los reptiles se parecen un poco al protagonista de la película Erasehead. Que se desprendía de lo que ya no aguantaba, de la grotesca criatura. Que hay que romper el cordón umbilical. Borrar todo de la cabeza, eliminar la memoria. Ser libre. Mudar la piel.
 
 
Rocío