martes, 31 de diciembre de 2013

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A , en rigor, me han hecho como soy los que amé.

Luis Rosales


Este año Luis Rosales me ha acompañado de un modo inimaginable. Sobre todo en esta última parte del año, cuando he descubierto lo feliz que te puede hacer sentir que alguien aparezca y te encienda todas las habitaciones de tu vida, incluso esas que no quieres que nadie vea, esas en las que nunca entra el aire porque da miedo asomarse dentro de uno mismo.

Sabes que un año ha sido bueno cuando no tienes que pensar si lloraste más de alegría o de tristeza, porque lo sabes incluso antes de que te formulen la pregunta. Y este ha sido uno realmente hermoso. También sabes que fue bueno si al final de él, justo en el último día, no te cabe la menor duda de que lo mejor que pasó fueron las personas que te ocurrieron. Y mi año tiene nombre, tu nombre. Uno muy corto y fácil, bonito, uno que suena como miles de sinfonías de violines cada vez que se acerca a mis labios y se pronuncia.

Esta no es una entrada como las de todos los años sobre las cosas que hice en 2013, ni de los libros que leí y que más me gustaron o de las veces que reí con amigos (y creed que fueron muchas), ni siquiera de todos los objetivos que conseguí. Es una entrada sobre el amor. El de verdad. Ese que para Cortázar te dejaba clavado como una estaca en mitad de algún lado. El amor que crea belleza, que inventa mundos, que genera lo inconmensurable. Ese amor en forma de isla, de océano mar, que Baricco nos ha regalado para que fuéramos conscientes de la necesidad de conocerse y de hacerse juntos.

Porque he aprendido que el amor no es un resultado, sino un constante hacerse. Construirse todos los días. Y 2013 me ha empujado a la arquitectura de tu cuerpo, a las formas, a las bóvedas del amor. A edificar una casa dentro de otra casa. A estar en el interior de tus venas. 

Este siempre será el año en el que enamoré por primera vez. De verdad.
El año en el que aprendimos que los milagros existen y que mojan.
Porque tú y la lluvia y un océano mar.

Feliz 2014.

11 comentarios:

David Mariné dijo...

feliz año Rocío, y mucha vida y carnaval y que nunca termine la fiesta del amor ad infinitum.
abrazos.

Carles Querol dijo...

Ojalá que sigas regalándonos letras tan bellas como éstas para que sigas edificando casas dentro de otras casas.

miss desastres dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La Chica del Blog dijo...

Gran entrada, y gran blog.
Lo sigo por supuesto para seguirte leyendo.
Saludos y buen año!

Camino a Gaia dijo...

Queda aún por descubrir que los milagros solo son la fascinación por la belleza.
Feliz año.

Wílliam Venegas Segura (DW) dijo...

lo invito a que visite mi blog
y a que se apunte de seguidor en él, es fácil.
El enlace es:
http://lahuelladelojo.blogspot.com/
(arriba del blog usted encontrará un cuadro que dice: "Participar en este sitio").

Claudia Tubilla dijo...

Me alegro muchisimo de que sea asi...
Buen año, besos

Clip dijo...

Es un ejercicio higiénico para la mente la vista atrás.

Te felicito por tu trabajo en este blog

Susana Quiroga dijo...

Me encantó tu comentario y el reflejo de luis Rosales, con la casa encendida, tan lírica y maravillosa, con Cortázar, y el amor...siempre

Psicomata dijo...

Da miedo lo que pones por lo bonito que es!

lunasdeafrodita dijo...

Que maravilla! me has hecho recordar cosas maravillosas que yo tambien senti un dia y espero algun dia volver a sentirlas, la magia del amor no es increible? :)

Un saludo!